De niños a marcianos: ¡Ni ellos se entienden!

Algo hay de cierto en el título, como mamás nos damos cuenta de que nuestros hijos llegan a una edad en que no los entendemos y solemos decir que no los podemos entender porque ¡ni ellos se entienden! Y es que vemos que un día piensan una cosa, otro día otra; suelen estar llenos de contradicciones. Lo que ayer les gustaba hoy ya no les gusta; un momento están felices y otro de pésimo humor. Incluso hasta un poco en broma los etiquetamos como bipolares.

Lo cierto es que no son bipolares, lo que les pasa tiene que ver con la etapa de desarrollo que están viviendo. Los motivos por los que se dan los cambios de humor y los cambios en los gustos o en las opiniones son diferentes.

Los cambios en su estado de ánimo tienen que ver principalmente con dos factores. El primero está relacionado con lo que les está sucediendo en su cerebro. La amígdala es la parte del cerebro más primitivo, es el centro de las emociones y requiere del lóbulo prefrontal para modularlas. En la adolescencia dicho lóbulo no se ha terminado de desarrollar, mientras que la amígdala está más desarrollada. Esto, lo que quiere decir es que son poco eficaces para poder regular sus emociones.

En acciones cotidianas podemos traducir lo anterior en los cambios de humor constantes, en la impulsividad que tienen, reaccionan a lo que sienten muchas veces sin filtrar. Es por esta diferencia entre la madurez de la amígdala y del lóbulo prefrontal que los adolescentes sienten y sienten mucho y actúan más emocional que racionalmente. Se enojan, se emocionan, se frustran y también gozan con cada célula de su cuerpo. Sus emociones están a flor de piel. Pero como las emociones no son otra cosa más que energía en movimiento, lo que sienten llega a su máximo nivel, disminuye y pueden entonces sentir una nueva emoción totalmente diferente a la que acaban de sentir. Esto se conoce con el nombre de LABILIDAD EMOCIONAL, es perfectamente normal, pasajero (dura unos cuantos años) y nada tiene que ver con el Trastorno Bipolar.

El otro factor que impacta mucho en los cambios en los estados de ánimo tiene que ver con las situaciones sociales que viven tanto en casa como fuera de ella.

Gran parte del buen o mal humor de los adolescentes dependerá de cómo les fue en el día con sus amigos, de cómo se relacionan con ellos y por supuesto en gran medida también con nosotros.

Si en casa tienen un ambiente lleno de conflicto, aunque lo que suceda en su día sea bueno, su humor cambiará al instante de entrar en contacto con nosotros. Puede ser que reciban una llamada o un mensaje que los ponga felices, pero solo salir de su recámara los vuelve a poner de pésimo humor debido al mal ambiente de casa. Lo que nosotros veremos son los cambios de humor que parecen irracionales y nos sacan de quicio. O por el contrario, podríamos verlos muy tranquilos y contentos en casa y apenas sucede algo en su ámbito social cambian de humor, se enojan o frustran inmediatamente la mayoría de las veces sin poder separar las situaciones y sacando lo que sienten con quien tienen cerca (hermanos, papás, mascota, otras personas que convivan en la casa).

Por otro lado, sus cambios constantes de opinión, de gustos en moda, cine, música y hasta de amigos, por mencionar algunos, tienen que ver con irse conociendo, con ir sabiendo quiénes están siendo en ese momento. Todos nosotros nos vamos reflejando en la mirada de las otras personas, nos conocemos a partir de la relación con nosotros mismos, pero también por la forma como nos relacionamos con los otros. En los adolescentes esto es básico, dado que, en las primeras etapas de la adolescencia, su lóbulo prefrontal no está bien desarrollado, suelen ser poco capaces de hacer conciencia de ellos mismos por sí solos de modo que, toman conciencia de quienes son de acuerdo principalmente a su círculo social, a lo que sus amigos les dicen y a cómo se sienten junto a ellos.

En su grupo de amigos es en donde investigarán con quién se sienten cómodos, qué les gusta, qué les viene bien y qué no.

Si son chistosos, sensibles, enojones, empáticos, preocupones, responsables, tímidos, extrovertidos, líderes, seguidores, etc. Irán probando si están a gusto y comparten mismos valores o si viven y sienten lo contrario. Cuando ellos no se sienten bien en su grupo social o si los amigos no están a gusto con ellos van a cambiar de amigos, ya sea por decisión propia o porque el grupo los expulse y tengan que buscar nuevas personas con quien sentirse acompañados, pues para los adolescentes estar solos no es opción, es dolorosísimo.

Cada cambio de grupo social suele implicar cambio en la forma de vestir, la música que les gusta, las actividades con las que se divierten, la forma de hablar y comportarse. A veces, aunque no cambien de amigos, alguno de ellos empieza a imponer una moda o un comportamiento y todos los demás lo siguen. No solo cambian eso, cambian también sus opiniones sobre el mundo, a veces desarrollan nuevos intereses que les aportan cosas increíbles mientras que otras veces vemos que dejan aquello que tanto disfrutaban.

Incluso, es común verlos comportarse de forma muy diferente de acuerdo con quien están en un momento determinado. Pueden ser unos con unos amigos y actuar completamente diferente que en casa, con un grupo diferente de amigos o con sus primos. ¡Es normal! Aunque nosotros los cataloguemos como volubles, veamos más allá de eso. Para empezar, nosotros también pasamos por esa etapa. Es necesaria, todas esas formas de experimentar les ayudan a ir construyendo su identidad, a irse conociendo, a saber quiénes son, qué les gusta, qué no les gusta, etc.

Si tu hijo no está haciendo algo que ponga en peligro su integridad física o psicológica, dale chance de que experimente con la ropa, con el peinado, con su recámara, con sus opiniones, etc. Son etapas y como hemos dicho antes, si es etapa, quiere decir que tiene un principio y un fin. No dejes de ponerle límites, pero hay cosas en que vale la pena hacerte un poco de la vista gorda y no pelear por cosas que realmente no son tan importantes. Además, recuerda que cambiar de opinión y de gustos es válido en cualquier etapa de la vida. ¿A poco tú te vistes, peinas y piensas igual que hace 15 años? En su caso, estos cambios pueden hacerlo en muy poco tiempo y no por eso son menos válidos. Dale chance, se está buscando, ya logrará encontrarse y mientras eso pasa, acompáñalo cerquita, disfrútalo y como siempre les digo:

¡Enfócate más en lo bueno que es y hace que en sus cosas negativas! Haz de tu casa un lugar al que quiera regresar siempre, en donde recargue energía, en donde se sienta seguro, visto, aceptado y muy querido.

MARY CARMEN CERVANTES

FEBRERO DE 2022

Mary Carmen